La Morera es
el pueblo más antiguo y más alto de los que constituyen el Priorat histórico.
Cronológicamente, de "La Moreria" ya se tienen noticias antes de terminar la
Reconquista. Parece que su perímetro estaba poblado por moros que vivían en estructuras
del tipo "Cuadra" para defenderse mejor y que, el conjunto fue presidido por un
castillo situado sobre una montaña. Este emplazamiento estuvo en el mismo lugar en el que
posteriormente construyeron los cristianos, que es lo que actualmente se ve en ruinas en
la parte elevada del pueblo. Desde entonces la vida del pueblo estuvo íntimamente ligada a la del cenobio y aunque después de la destrucción de los conventos de 1835, y con motivo de la desamortización, parecía que comenzara a revivir, como todo el Priorat, la caída demográfica posterior fue de consecuencias gravísimas. Durante la Guerra de los Segadors, el pueblo participó poco en la lucha, pero más tarde, durante la Guerra de la Independencia, los napoleónicos provocaron diferentes muertes en la población y quemaron diversos edificios. La Guerra Civil del año 1936 a 1939 no repercutió físicamente en este pueblo del Priorat, no hubo ninguna muerte, aunque fueron destruidos diversos lugares y objetos religiosos.
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La Morera del Montsant celebra su Fiesta Mayor del día 8, en honor a la Natividad, el día 11 de Septiembre. Otras fiestas populares son la de Todos los Santos, el 31 de Octubre, y la verbena de San Juan, el día 23 de Junio. Escaladei celebra su Fiesta Mayor el día 24 de Septiembre, "La Mercè", y el fin de semana que queda más cercano a este día. |
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En segundo lugar destaca el antiguo castillo de La Morera, de probable origen sarraceno. En 1954 fue destruido para poder adoquinar las calles del pueblo, pero anteriormente, en el siglo XVII, esta construcción fue utilizada como la prisión señorial. Era aquí donde el prior de Escaladei podía encerrar a los malhechores de todo el Priorat en un edificio que se supone tenía más de una sala, hundidas bajo tierra, como si fuesen pozos, y un patio, según indican textos antiguos. Y como arquitectura notable, sin que el hombre haya participado en nada, encontramos el Montsant, con todos sus caminos de acceso: el camino de la Escletxa, el de Salflores, el camino del Montsant, conocido como el camino de la Grallera, el del Espinós, el del Agnet, el de els Barrots, el de el Carrasclet y el de el Carabassal. Todos conducen a la increíble Sierra del Montsant. Escaladei En un recogido valle, en plena Sierra del Montsant, cercano a las localidades tarraconenses de La Morera de Montsant y Poboleda, todavía quedan en pie las ruinas del que fue el primer monasterio de la Orden Cartujana en la Península Ibérica: La Cartuja de Escaladei. A pesar de que la dignidad de las pocas ruinas conservadas nos permiten intuir la antigua grandeza del monasterio, sólo retrocediendo en la historia podemos apreciar en toda su magnitud la importancia que tuvo esta fundación.
Creada en 1194, gracias a la iniciativa del Rey Alfonso II de Aragón, la Cartuja de Escaladei destacó por su prosperidad y riqueza, que fueron propiciadas por la donación de los monarcas aragoneses y, posteriormente, españoles, así como por numerosos particulares que, conscientes del valor y del silencioso trabajo de monjes dedicados a la oración, contribuyeron económicamente a su mantenimiento.
De esta manera, muchos de sus priores fueron elegidos por sus virtudes, visitadores de la provincia cartuja por el Capítulo General. Además, no podemos dejar de mencionar, aunque de manera genérica, la gran nómina de centenares de monjes que a lo largo de la historia vivieron dedicados a la oración, a la lectura espiritual o a los trabajos manuales (el estamento de los hermanos, en este último caso) en un medio cotidiano de la más estricta pobreza evangélica, poblando de cánticos y silencios las celdas, la iglesia y los claustros, hoy ya desaparecidos. Sus cuerpos, que fueron enterrados sin ataúd, adormecidos únicamente con el hábito, aún reposan anónimos en el cementerio de La Cartuja. La magnitud histórica y espiritual de Escaladei está plasmada en su conjunto arquitectónico, producto de varias campañas constructivas que se sucedieron desde la fundación hasta el siglo XVIII. Debería llamar la atención la impactante sobriedad de sus dos claustros de celdas, unidas por una galería, que constituía la zona hermética del monasterio donde los monjes vivían en total aislamiento individual. Este ámbito contrastaba con la suntuosidad de la zona cenobítica o conventual, alrededor del claustro, donde los monjes realizaban celebraciones y actos en común, que fue renovada en la Época Barroca (s.XVII-XVIII). Especialmente la sala capitular, el refectorio y sobre todo la iglesia con su capilla del sagrario situada tras el altar merecieron la apasionada alabanza de los que vivían y de forasteros. La fundación de Escaladei, que a lo largo de su existencia vivió intensamente todos los acontecimientos históricos que sucedieron en la comarca del Priorat, también sufrió las consecuencias de los decretos de la desamortización de los gobiernos liberales de la primera mitad del siglo XIX y los movimientos populares anticlericales que se desarrollaron en la zona. A causa de estos hechos se produjo el triste destino de La Cartuja, la exclaustración de sus monjes, la dispersión o desaparición de su patrimonio artístico, de sus documentos y del fondo de su riquísima biblioteca y la destrucción del monasterio. Hoy quedan poco más que ruinas... Pese a ello, estas ruinas son un eco de un pasado fértil y próspero, lleno de vida. El monasterio de Bonrepòs: Su fundador parece ser que fue un ermitaño llamado Arnau de la Morera, y no quien a veces se ha dicho, Ramon de Vallbona, que murió unos años antes de la nombrada fundación, aunque intentó fundar en 1157 una comunidad cisterciense en Cèrvoles. Hacia 1170 creó una comunidad en Santa María de Montsant y en Santa María de Poboleda, que duró hasta 1180 aproximadamente, año en el que pasaron estos ermitaños hacia Bonrepòs. Sobre el año 1191 aparecieron Pere Balb y su esposa Guillema, primeros colonizadores y habitantes de la zona de Lérida, junto con su hermano Guillem Balb.Según diversos escritos, sabemos que los Balb fueron personajes poderosos. Pere Balb y su esposa dieron al Monasterio de Bonrepòs un tercio del impuesto de las mercancías que entraban en Lérida y esto hizo que supuestamente los Balb se convirtieran en patrones del monasterio, una condición que documentalmente se inició a mediados del año 1194. A partir del año 1215, Pere y Guillema lo convertirían en monasterio femenino y tuvo continuidad hasta el año 1452. La primera abadesa de este monasterio cisterciense femenino fue Anglesa, hija de Pere Balb y Guillema. Otra abadesa más conocida fue Margarida de Prades, que lo fue desde que su marido, el rey Martí I, murió en 1428. Por aquellos tiempos, el monasterio fue decayendo progresivamente y sólo tenía 5 ó 6 monjas. La reina Margarida fue sucedida por la abadesa Blanca de Barberà. Escaladei veía que Bonrepòs iba de mal en peor y en 1450 consiguió la bula del Papa Nicolás V por el que la Cartuja tenía derecho a tomar posesión del edificio y todas las tierras y posesiones cuando se consiguiese por muerte o abandono de las monjas. En 1452 el visitador del Císter, ante el estado ruinoso del monasterio, decretó el traslado de las cuatro monjas y la novicia que quedaban hacia Vallbona, y que todas las posesiones del monasterio fuesen hacia Santes Creus. El Prior de Escaladei, sin hacer caso de las disposiciones de este visitador, se apoderó de Bonrepòs. Ante los problemas que Santes Creus presentaron, se hizo confirmar la posesión por otro boletín del Papa Nicolás V. Santes Creus no se conformó y de esta manera se originó un pleito que duró hasta el año 1473 y que acabó con una repartición de los bienes de Bonrepòs. El antiguo convento de la Morera quedó en poder de Escaladei, que lo rehizo y construyó después una granja y una capilla dedicada a San Blas. Es el actual Mas de Sant Blai, reconstruido en su mayoría en el siglo XIX. Actualmente El Mas se encuentra bastante abandonado, ya que ha sido saqueado varias veces, aunque todavía muestra su anterior importancia. La ermita de la Mare de Déu del Montsant Se levanta sobre el territorio cedido en 1161 por Albert de Castellvell, de acuerdo con Alfonso I, a Pere del Montsant y los suyos, para dedicarse a Dios y construir allí un monasterio, pero el intento no tuvo éxito. En 1176 se volvió a intentar y de nuevo fracasó. En 1210, el Arzobispo Ramón de Rocabertí cedió el lugar a Pere y Guillema Balb, que establecieron una comunidad cisterciense femenina que en 1215 se trasladó a Bonrepòs. La imagen, una Virgen encontrada, según la tradición, ha sido siempre objeto de mucho culto en toda la comarca. En 1557, 1689, 1691 y 1717 se hicieron importantes rogativas contra la sequía o la peste. En 1741 parece que se reconstruyó, en parte, el edificio. Cerca de la ermita que dependía de Escaladei habitaban ermitaños y cada lunes de Pascua se hacía una romería. En 1810 los franceses prendieron fuego en aquel lugar. En 1835 quedó abandonada y en ruinas. La imagen titular se trasladó a Albarca, mientras que el Santuario se transformó en corral. A finales del siglo XIX la capilla fue restaurada por Ramona Ballester, de Cornudella, pero la imagen seguía guardada en Albarca en 1914. En 1936 de nuevo fue destrozada. Es un edificio de una única nave, con un arco apuntado, espadaña y sin ábside. Hace unos cuantos años se destruyó el porche que hay enfrente del portal. En el portal se encuentra el escudo de Escaladei y la fecha es de 1742. |
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Llibrets programa de la Festa Major de la Morera del Montsant, anys 1981 al 1998. |
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