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Lugares de Interés

Iglesia de la Natividad de la Virgen

En primer lugar destaca la Iglesia Parroquial dedicada a la Natividad de la Virgen, de sólida construcción, con una portalada muy antigua de triple arqueado de medio punto. El interior es de orden corintio, de una única nave, muy esbelta, con arqueado romano en el techo. Presenta un reducido espacio ante el altar, y pese a que no dispone de cúpula, tiene suficiente luz facilitada por los ventanales colaterales y una bonita esfera practicada en la pared maestra del coro, con una vidriera. Antiguamente estaba dotada de nueve altares, entre laterales y colaterales, además del altar mayor y todos fueron quemados durante la Guerra Civil. El coro era espacioso en relación con la iglesia.


antiguo castillo de La Morera

En segundo lugar destaca el antiguo castillo de La Morera, de probable origen sarraceno. En 1954 fue destruido para poder adoquinar las calles del pueblo, pero anteriormente, en el siglo XVII, esta construcción fue utilizada como la prisión señorial. Era aquí donde el prior de Escaladei podía encerrar a los malhechores de todo el Priorat en un edificio que se supone tenía más de una sala, hundidas bajo tierra, como si fuesen pozos, y un patio, según indican textos antiguos.

Y como arquitectura notable, sin que el hombre haya participado en nada, encontramos el Montsant, con todos sus caminos de acceso: el camino de la Escletxa, el de Salflores, el camino del Montsant, conocido como el camino de la Grallera, el del Espinós, el del Agnet, el de els Barrots, el de el Carrasclet y el de el Carabassal. Todos conducen a   la increíble Sierra del Montsant.


Escaladei

En un recogido valle, en plena Sierra del Montsant, cercano a las localidades tarraconenses de La Morera de Montsant y Poboleda, todavía quedan en pie las ruinas del que fue el primer monasterio de la Orden Cartujana en la Península Ibérica: La Cartuja de Escaladei. A pesar de que la dignidad de las pocas ruinas conservadas nos permiten intuir la antigua grandeza del monasterio, sólo retrocediendo en la historia podemos apreciar en toda su magnitud la importancia que tuvo esta fundación.

Creada en 1194, gracias a la iniciativa del Rey Alfonso II de Aragón, la Cartuja de Escaladei destacó por su prosperidad y riqueza, que fueron propiciadas por la donación de los monarcas aragoneses y, posteriormente, españoles, así como por numerosos particulares que, conscientes del valor y del silencioso trabajo de monjes dedicados a la oración, contribuyeron económicamente a su mantenimiento.

Su extenso patrimonio, que englobaba amplias posesiones territoriales, el dominio directo sobre los pueblos de la zona, propiedades rústicas y urbanas, numerosas cabezas de ganado (su manada de caballos fue una de las más importantes de la Corona), el beneficio de abundantes bienes, etc., hizo que fuera considerada como la Cartuja más rica de la llamada provincia cartujana de Catalunya, que estaba formada por los territorios de Aragón, Catalunya, Valencia y Baleares.
El poder económico de la fundación y el carisma adquirido por su condición de primera de las cartujas de la península, determinaron que desarrollara un papel protagonista en la expansión de la orden por el territorio español y portugués. Así, Escaladei participó activamente en la fundación de la catalana Cartuja de Sant Pol de Mar (1269) y Valdecristo (1385), de la aragonesa de Nuestra Señora de las Fuentes (1507) y hasta de las cartujas castellanas de El Paular (1390) y Miraflores (1442). Es más, la primera cartuja portuguesa llamada Scala Coeli, en Evora, fue fundada en 1585 y tuvo como primeros monjes cartujanos los procedentes de Escaladei. En estas circunstancias, Escaladei adquirió gran autoridad sobre el resto de las cartujas de las provincias, con las que siempre mantuvo alguna relación "maternal". Varios territorios dan fe de ello. Por ejemplo, Escaladei fue un constante punto de referencia para todos los monasterios en el proceso que durante el último cuarto de siglo XVIII condujo a la creación de la Congregación Nacional de las Cartujas Españolas, independiente de la Grande Chartreuse, casa central de la orden en Grenoble (Francia).

Asimismo, es destacable cómo extendió su manto protector sobre las cartujas de las provincias más desafortunadas, que es el caso de la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, a la que ayudó en moneda y especies en el momento de máxima penuria económica. Fue también Escaladei centro de cultura, arte y espiritualidad. Acogió entre sus paredes a monjes de reconocido prestigio, tanto por su santidad como por sus cualidades intelectuales.

De esta manera, muchos de sus priores fueron elegidos por sus virtudes, visitadores de la provincia cartuja por el Capítulo General. Además, no podemos dejar de mencionar, aunque de manera genérica, la gran nómina de centenares de monjes que a lo largo de la historia vivieron dedicados a la oración, a la lectura espiritual o a los trabajos manuales (el estamento de los hermanos, en este último caso) en un medio cotidiano de la más estricta pobreza evangélica, poblando de cánticos y silencios las celdas, la iglesia y los claustros, hoy ya desaparecidos. Sus cuerpos, que fueron enterrados sin ataúd, adormecidos únicamente con el hábito, aún reposan anónimos en el cementerio de La Cartuja.

La magnitud histórica y espiritual de Escaladei está plasmada en su conjunto arquitectónico, producto de varias campañas constructivas que se sucedieron desde la fundación hasta el siglo XVIII. Debería llamar la atención la impactante sobriedad de sus dos claustros de celdas, unidas por una galería, que constituía la zona hermética del monasterio donde los monjes vivían en total aislamiento individual. Este ámbito contrastaba con la suntuosidad de la zona cenobítica o conventual, alrededor del claustro, donde los monjes realizaban celebraciones y actos en común, que fue renovada en la Época Barroca (s.XVII-XVIII). Especialmente la sala capitular, el refectorio y sobre todo la iglesia con su capilla del sagrario situada tras el altar merecieron la apasionada alabanza de los que vivían y de forasteros. La fundación de Escaladei, que a lo largo de su existencia vivió intensamente todos los acontecimientos históricos que sucedieron en la comarca del Priorat, también sufrió las consecuencias de los decretos de la desamortización de los gobiernos liberales de la primera mitad del siglo XIX y los movimientos populares anticlericales que se desarrollaron en la zona. A causa de estos hechos se produjo el triste destino de La Cartuja, la exclaustración de sus monjes, la dispersión o desaparición de su patrimonio artístico, de sus documentos y del fondo de su riquísima biblioteca y la destrucción del monasterio. Hoy quedan poco más que ruinas... Pese a ello, estas ruinas son un eco de un pasado fértil y próspero, lleno de vida.


El monasterio de Bonrepòs:

Su fundador parece ser que fue un ermitaño llamado Arnau de la Morera, y no quien a veces se ha dicho, Ramon de Vallbona, que murió unos años antes de la nombrada fundación, aunque intentó fundar en 1157 una comunidad cisterciense en Cèrvoles.

Hacia 1170 creó una comunidad en Santa María de Montsant y en Santa María de Poboleda, que duró hasta 1180 aproximadamente, año en el que pasaron estos ermitaños hacia Bonrepòs.

Sobre el año 1191 aparecieron Pere Balb y su esposa Guillema, primeros colonizadores y habitantes de la zona de Lérida, junto con su hermano Guillem Balb.Según diversos escritos, sabemos que los Balb fueron personajes poderosos. Pere Balb y su esposa dieron al Monasterio de Bonrepòs un tercio del impuesto de las mercancías que entraban en Lérida y esto hizo que supuestamente los Balb se convirtieran en patrones del monasterio, una condición que documentalmente se inició a mediados del año 1194.

A partir del año 1215, Pere y Guillema lo convertirían en monasterio femenino y tuvo continuidad hasta el año 1452.

La primera abadesa de este monasterio cisterciense femenino fue Anglesa, hija de Pere Balb y Guillema. Otra abadesa más conocida fue Margarida de Prades, que lo fue desde que su marido, el rey Martí I, murió en 1428. Por aquellos tiempos, el monasterio fue decayendo progresivamente y sólo tenía 5 ó 6 monjas. La reina Margarida fue sucedida por la abadesa Blanca de Barberà.

Escaladei veía que Bonrepòs iba de mal en peor y en 1450 consiguió la bula del Papa Nicolás V por el que la Cartuja tenía derecho a tomar posesión del edificio y todas las tierras y posesiones cuando se consiguiese por muerte o abandono de las monjas. En 1452 el visitador del Císter, ante el estado ruinoso del monasterio, decretó el traslado de las cuatro monjas y la novicia que quedaban hacia Vallbona, y que todas las posesiones del monasterio fuesen hacia Santes Creus. El Prior de Escaladei, sin hacer caso de las disposiciones de este visitador, se apoderó de Bonrepòs. Ante los problemas que Santes Creus presentaron, se hizo confirmar la posesión por otro boletín del Papa Nicolás V. Santes Creus no se conformó y de esta manera se originó un pleito que duró hasta el año 1473 y que acabó con una repartición de los bienes de Bonrepòs.

El antiguo convento de la Morera quedó en poder de Escaladei, que lo rehizo y construyó después una granja y una capilla dedicada a San Blas. Es el actual Mas de Sant Blai, reconstruido en su mayoría en el siglo XIX.

Actualmente El Mas se encuentra bastante abandonado, ya que ha sido saqueado varias veces, aunque todavía muestra su anterior importancia.


La ermita de la Mare de Déu del Montsant

Se levanta sobre el territorio cedido en 1161 por Albert de Castellvell, de acuerdo con Alfonso I, a Pere del Montsant y los suyos, para dedicarse a Dios y construir allí un monasterio, pero el intento no tuvo éxito. En 1176 se volvió a intentar y de nuevo fracasó.

En 1210, el Arzobispo Ramón de Rocabertí cedió el lugar a Pere y Guillema Balb, que establecieron una comunidad cisterciense femenina que en 1215 se trasladó a Bonrepòs. La imagen, una Virgen encontrada, según la tradición, ha sido siempre objeto de mucho culto en toda la comarca. En 1557, 1689, 1691 y 1717 se hicieron importantes rogativas contra la sequía o la peste.

En 1741 parece que se reconstruyó, en parte, el edificio.

Cerca de la ermita que dependía de Escaladei  habitaban ermitaños y cada lunes de Pascua se hacía una romería. En 1810 los franceses prendieron fuego en aquel lugar. En 1835 quedó abandonada y en ruinas. La imagen titular se trasladó a Albarca, mientras que el Santuario se transformó en corral.

A finales del siglo XIX la capilla fue restaurada por Ramona Ballester, de Cornudella, pero la imagen seguía guardada en Albarca en 1914. En 1936 de nuevo fue destrozada.

Es un edificio de una única nave, con un arco apuntado, espadaña y sin ábside.

Hace unos cuantos años se destruyó el porche que hay enfrente del portal. En el portal se encuentra el escudo de Escaladei y la fecha es de 1742.



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